Diciembre un mes estructuralmente caro

Diciembre: un mes estructuralmente caro en el mercado eléctrico

El análisis de la evolución del mercado eléctrico español muestra un patrón cada vez más claro: diciembre tiende a ser un mes de precios elevados, independientemente de cuál sea el factor dominante en cada año concreto. La comparación entre diciembre de 2023, 2024 y 2025 permite observar cómo las causas cambian, pero el resultado final se repite.

Este artículo aborda esa evolución, poniendo el foco en los factores estructurales que hacen de diciembre un mes especialmente sensible en la formación del precio, aunque hemos visto ejemplos de diciembres baratos en cuanto al precio de energía, no es lo habitual ni mucho menos la norma.

Diciembre y la estructura del sistema eléctrico

Diciembre reúne una combinación de elementos que, desde el punto de vista del sistema eléctrico, tienden a presionar al alza los precios:

  • Mayor demanda por climatología invernal.
  • Más horas nocturnas y menor producción solar.
  • Dependencia creciente de tecnologías gestionables en determinadas franjas.
  • Sensibilidad elevada a episodios de baja producción renovable (eólica e hidráulica).

En este contexto, el mercado diario gestionado por OMIE suele operar durante más horas en situación marginal, donde pequeños desequilibrios entre oferta y demanda tienen un impacto significativo en el precio.

Pero no siempre es culpa del famoso gas, y de sus precios elevados.

Diciembre de 2023: un año atípico

Diciembre de 2023 se comportó de forma relativamente contenida en términos de precio, situándose claramente por debajo de los niveles observados en los dos años posteriores. Este comportamiento respondió a una combinación favorable de factores:

  • Precios del gas moderados.
  • Buena disponibilidad renovable en parte del mes.
  • Ausencia de episodios prolongados de frío intenso.
  • Demanda contenida para un mes invernal.

Desde una perspectiva estructural, 2023 debe interpretarse como un escenario favorable poco representativo, más que como un patrón de referencia. La comparación con los años siguientes refuerza esta idea.

Diciembre de 2024: el gas como factor dominante

En diciembre de 2024, el mercado eléctrico volvió a registrar precios elevados, pero por motivos distintos a los observados en 2025. En este caso, el factor determinante fue el alto coste del gas natural.

Dado que los ciclos combinados continúan siendo una tecnología marginal relevante en el sistema eléctrico español:

  • Un gas caro elevó el “suelo” del mercado.
  • Incluso con temperaturas relativamente suaves, el precio medio mensual se mantuvo alto.
  • La presión no procedía tanto de la demanda, sino del coste de la energía marginal.

Este comportamiento puso de manifiesto que un diciembre puede ser caro incluso sin una climatología especialmente adversa, si los costes de las materias primas son elevados.

Diciembre de 2025: la climatología toma el relevo

El escenario de diciembre de 2025 es distinto. A diferencia del año anterior:

  • El precio del gas es sensiblemente más bajo.
  • Sin embargo, se han registrado temperaturas más frías y más persistentes.
  • La demanda eléctrica ha sido más elevada y sostenida.
  • El sistema ha necesitado recurrir durante más horas a generación gestionable.

En este caso, el encarecimiento del mes no responde a un aumento del coste marginal del combustible, sino a una presión estructural de demanda, amplificada por la menor aportación renovable en determinadas franjas horarias.

Esto demuestra que un gas más barato no garantiza un diciembre barato, si las condiciones de demanda y climatología son desfavorables.

Diciembre un mes estructuralmente caro

Un patrón que se repite, aunque cambien las causas

La comparación entre los tres años permite extraer una lectura clara:

  • 2023: diciembre relativamente barato por una combinación favorable poco habitual.
  • 2024: diciembre caro por costes energéticos elevados (gas).
  • 2025: diciembre caro por climatología y demanda, pese a un gas más barato.

El elemento común no es la causa, sino el resultado: diciembre vuelve a situarse en la parte alta de la curva anual de precios.

A la luz de los datos de los últimos años, diciembre debe considerarse un mes estructuralmente caro en el mercado eléctrico, independientemente del factor concreto que actúe como detonante en cada ejercicio.

La experiencia de 2023 muestra que pueden darse excepciones, pero la evolución posterior sugiere que ese escenario no debe tomarse como referencia. En un sistema cada vez más electrificado, sensible a la climatología y dependiente de tecnologías marginales en invierno, los precios elevados en diciembre tienden a ser la norma más que la excepción.

Asumir este patrón resulta clave tanto para el análisis del mercado como para la planificación energética, ya que permite interpretar los repuntes de precio no como anomalías puntuales, sino como parte de una dinámica estacional cada vez más consolidada.