Julio y agosto han disparado el precio de la energía en España y con esta subida los futuros han seguido el movimiento muy de cerca. El resultado es que las oferta de precio fijo que se están firmando estas semanas incorporan una prima de miedo que los fundamentales de 2027 no justifican.
De siempre hemos visto que los mercados de futuros tienden a verse muy afectados en las subidas por el precio de la energía, pero en cambio la bajada se hace muy progresiva y suavemente, viendo acercarse la fecha de cierre, hasta que finalmente el precio se ajusta a lo que en ese momento esté costando la energía.
Esto nos invita a pensar en posibles escenarios que ya hemos vivido en el pasado, escenarios que en muchos casos coinciden justamente con la actual situación y en otros casos no tanto.
Dos meses que han cambiado el tablero
El verano de 2026 no pasará a la historia por el verano más caro de la energía en nuestro país, pero cierra con el mercado eléctrico español en niveles que no se veían desde la peor crisis energética tras el comienzo de la guerra de ucrania. Agosto terminó con una media de 118,25€ / MWh en el mercado mayorista, un 13% por encima de julio y el segundo agosto más caro de la serie histórica, solo por detrás del mencionado agosto de 2022 que se llegaron a los 155 € de media.
Para el hogar medio que esté acogido a una tarifa regulada o a una tarifa indexada con una potencia de 4,6 kW y un consumo de 282 kWh al mes, la factura de agosto habrá rondado unos 80 euros, un 18% más que el agosto del año pasado.
La subida no es un fenómeno de nuestro país. En agosto, Francia cerró en 122,8 € que supone un 125% más que el año pasado, Alemania en 126,9 e Italia 182,4, su nivel más alto registrado. España pese al susto, sigue siendo de los mercados más baratos del continente, lo que hace pensar que pronto habrá una solución ya sea a nivel local o global.
Qué hay detrás de estos precios
La causa dominante es sin lugar a duda el gas, que no para de subir, en agosto promedió unos 61 € y en septiembre empezamos con unos 73 € de media, lo que hace presagiar un mes bastante malo para este septiembre.
El motivo es un shock de oferta muy concreto, el estrecho de Ormuz, por donde transitaba en torno a una quitan parte del comercio mundial de GNL, que sigue prácticamente cerrado. QataEnergy mantiene y a ido prorrogando la declaración de fuerza mayor tras los daños en sus instalaciones, con sus exportaciones deplomadas.
A eso se suma que Asia ha vuelto a competir con fuerza por los cargamentos disponibles y que Europa afronta la recarga de almacenamientos en desventaja, las reservas de gas de la UE cerraron agosto en torno al 63% de capacidad, frente a una media estacional del 80%. España está algo mejor gracias a su capacidad de regasificación.
Sobre esa base cara se ha montado un verano de manual, olas de calor que disparan la demanda eléctrica casi un 8 % respecto al verano anterior, menos producción eólica y nuclear y una fotovoltaica que no puede almacenar todo lo que genera para consumir en las horas pico y por la noche.
El perfil diario o intradiario lo resume todo, 26 €/MWh de media entre las 10 y las 18 y 164 €/MWh fuera de esa franja. En cuanto se pone el sol, los ciclos combinados y alguna que otra energía que copia el modelo de precios de los ciclos, marcan el precio llevándolo a verdaderos disparates como los 300 €/MWh que tendremos mañana en ciertas horas.
El contagio a los futuros
Lo relevante para los que tienen que firmar contratos de suministros, no es lo que ha pasado en agosto, más bien lo que ha pasado con la curva de futuros de OMIP, es de ahí de donde van a salir los precios fijos que ofertarán las comercializadoras.
| Producto (España, OMIP) | Referencia reciente |
|---|---|
| Septiembre 2026 | ~126 €/MWh |
| Q4 2026 | 127,25 €/MWh (91,20 €/MWh a finales de mayo) |
| Q1 2027 | ~110 €/MWh |
| Calendario 2027 | ~76-78 €/MWh |
El dato importante de esta tabla es el futuro para el Q4 o cuarto trimestre del 2026, que ha pasado de costar 90€ en mayo de este mismo año a 127 € el 31 de agosto. Una subida de un 40% en tres meses y un movimiento que se ha replicado en toda Europa con subidas de porcentaje similares.
Y con este trimestre todo lo que viene detrás se ha visto arrastrado por la subida, dejando a un año vistas unos precios completamente fuera de mercado para cualquier consumidor de energía.
Esto se traduce en que las ofertas de precios fijos que llegan estas semanas a las empresas ya llevan dentro esa subida, y las que lleguen en octubre llevarán todavía más incorporada. Quien firme un fijo a tres años en este momento está fotografiando el mercado en el punto de máxima tensión geopolítica y comprándolo para todo el periodo.

¿Oportunidad o riesgo?
La principal diferencia que se debe estudiar en este caso, es si esto responde a un problema estructural o si es algo temporal, de ser uno u otro podremos diferencia si seguirá subiendo o retornará a sus precios lógicos y además también podremos intuir el tiempo en que esto ocurrirá.
- El mercado dice que es temporal, la escasez por el cierre del estrecho y las continua guerra en Ucrania dejan claro que esto es puramente temporal y que en el momento que una o las dos finalicen el mercado debería volver a sus precios normales.
- Aumento de oferta, en respuesta a esta situación los productores están avanzando en ampliar su capacidad para poder responder a nivel global, esto sin duda llevará tarde o temprano a un aumento de oferta.
Aún así nada nos indica que no pueda irse mucho más alto y alargarse en el tiempo esta situación, que como ya hemos visto en otras situaciones parecidas tiende a volverse todavía más insostenible justo antes de empezar a bajar.
¿Qué es lo sensato?
Lo sensato sería cubrirse por tramos, no vale la pena firmar contratos a uno o dos años con estos precios, ya que arrastraríamos esos nefastos precios durante todo ese periodo. En este caso convendría poder fijarse precios solo por meses o por trimestres aunque paguemos un precio alto por ellos y poder volver a negociar cuando el temporal haya pasado y los precios estén en caída.
Si hablamos a nivel comercializadora esto es muy simple se deberían poder firmar coberturas para estos últimos meses que cierran el año y seguramente para los iniciales del siguiente, sin ir más allá de unos seis meses. Eso sí, hay que asumir que la renovación llegaría en pleno invierno y si la situación no se ha normalizado volveríamos a negociar en condiciones extremas.
Pero si nos referimos a contratos de energía a cliente final la cosa cambia, solo los que estén con comercializadoras que puedan fijarse precios en meses de cierta energía podrán aspirar a una granularidad inferior a un contrato de un año. Para el resto solo queda no firmar más de un año o firmar contratos indexados.

